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Family Concept Store

Pom d'Api

Pom d'Api

Desde 1870, Pom d’Api confecciona zapatos para niños de calidad, adaptados a la morfología y al tamaño de los niños. En Pom d’Api, se presta una especial atención a cada detalle de la producción, desde la selección y elección del cuero, hasta el montaje final. Ligeros, confortables, flexibles pero suficientemente rígidos, el calzado Pom d’Api permite a su hijo crecer, favoreciendo la formación natural de su arcada. Con cada nueva colección Pom d’ Api, Smallable selecciona la esencia de la marca, desde calzado de bebé a zapatos para niños y adolescentes. Todas las líneas y novedades Pom d’ Api están muy presentes en nuestra tienda online de moda infantil .
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LA HISTORIA DE LA MARCA Pom d'api
 
Shoe Makers es el nuevo nombre de RAS Kids y acaba de instalarse en el pueblo francés de Chambretaud (Vendée, región de los Países del Loira). Se trata de una empresa de la que han surgido varias marcas de calzado para niños, entre ellas Pom d’Api. Esta última, propiedad original de la familia Rautureau, fue creada en 1973 por un zapatero y comprada en 2016 por inversores privados que han conservado su espíritu y su preciado saber hacer. Se trasladó hace un año a las nuevas instalaciones, situadas a solo unos kilómetros del antiguo taller de fabricación, y allí perpetúan una tradición que comenzó hace 44 años. El patio está presidido por una obra del artista Hervé Di Rosa –un guiño a la pasión de la familia Rautureau por el arte– y de los pasillos emana olor a cuero y a nuevo. La visita estuvo guiada y narrada por Alexandra Bois y Arnaud Bayeux, presidenta y director general respectivamente.
 
¿Cómo nació la marca Pom d’Api?
Es una historia familiar, original de Vendée al 100 %. El abuelo era zapatero y empezó a hacer zapatos, zuecos al principio, que tuvieron éxito desde el primer momento. En aquella época no existía una marca emblemática de zapatos infantiles y ellos supieron seguir las tendencias con una originalidad y un saber hacer muy propio de esta zona, totalmente comprometido con la solidez y la calidad del producto. Hoy permanece su legado, una forma de hacer transmitida, una continuidad. La empresa sigue siendo la misma tras la compra y estamos a solo 8 kilómetros del grupo Rautureau, al que tenemos mucho afecto.
 


Alexandra, ¿qué imagen tenías de la marca antes de la compra?
La misma que todo el mundo, la imagen de una buena marca de calzado infantil que merecía la pena comprar, sobre todo los modelos de los primeros pasos. Pero no me daba cuenta de la complejidad que supone fabricar un zapato. Para hacer un par son necesarias 200 operaciones. Siempre se pueden eliminar algunas etapas que no se ven (como el revestimiento interior), pero son muy importantes si se tiene en cuenta la comodidad y el bienestar del niño. Y luego viene a la elección de materiales bonitos. El zapato es uno de los productos más complejos de hacer, y los infantiles aún más. La dificultad recae, sobre todo, en tener que diseñar tallas desde la 18 a la 40 con modelos diferentes para niña y niño.
 
Siguen prestando mucha atención a la calidad y a la comodidad, ¿en qué se traduce?
Probamos nuestros zapatos con los niños de la escuela situada junto a Chambretaud. Debemos ser tres o cuatro las marcas que aún fabrican en Francia, cada vez hay menos, y somos los únicos aprobados por la asociación de podólogos franceses para los modelos de los primeros pasos. Es totalmente imprescindible respetar el arco del pie y que el tobillo se sostenga bien. Tenemos un departamento de proyectos que trabaja en cómo mejorar estas dificultades, siempre en busca de nuevas suelas y probando su comodidad.
 






Los talleres de fabricación están aquí, hay muchas máquinas. ¿Cuál es el proceso de diseño de un par de zapatos?
Primero hacemos un modelo de la suela en resina y a continuación la suela de caucho. El zapato se diseña como un puzle, pieza a pieza, a mano y con máquinas de corte, costura y montaje, así como con herramientas más sofisticadas como una impresora 3D para hacer la forma. Prestamos mucha atención al material y al interior del zapato para que sea duradero, sano y cómodo. Nuestros cueros proceden de Italia, España y Portugal. Necesitamos aproximadamente 2:30 h para hacer un prototipo o una cabeza de serie aquí en Francia. Posteriormente se fabrican en Túnez 190 000 pares cada año.
 
¿Quién compone actualmente vuestro equipo?
De las 180 personas del grupo, 120 están en producción, unas 20 en nuestras propias tiendas, unos 15 técnicos trabajan en la creación de prototipos... Es una empresa pequeña, así que todo el mundo hace un poco de todo.
 
¿Cómo ideáis las colecciones?
Tardamos cuatro meses en hacer una. Partimos de las ideas de los modelos y de la investigación de los materiales, que hacemos casi al final de la temporada para conocer las últimas novedades y la realidad del día a día. Es una carrera contra reloj, pero queremos trabajar de ese modo. Así nadie tiene los mismos materiales que nosotros y nos adaptamos aún más a la moda para adultos, casi sin hacer diferencias. Solemos tener como hilo conductor la temática de un estampado o de un bordado.
 
¿Cuáles son las piezas emblemáticas de Pom d’Api?
Somos muy conocidos por nuestros modelos para los primeros pasos y por nuestras sandalias de tiras, resistentes y con unas excelentes suelas de caucho. Nuestra marca de fábrica también es añadir elementos de piel de cocodrilo o pelo de conejo a los zapatos de cuero. Solemos hacer piezas con dos materiales.





¿Cómo hace una marca que existe desde hace 44 años para renovarse y conservar a la vez su ADN?
Nos inspiramos mucho en modelos anteriores. Hace un año o dos sacamos una sandalia con fresas que ya estuvo a la venta hace 20 años, aunque la readaptamos al gusto y al nivel técnico actuales. El ADN de Pom d'Api está en su pasado, pero también en lo que hacemos de cara al futuro.
 
¿Cuál es el prototipo del niño Pom d’Api?
Un niño pícaro y divertido, con una mezcla de tradición y modernidad. Puede ser clásico, pero a la vez con un toque de locura. Es un pillín. Exportamos mucho, así que también tiene algún rasgo internacional. Tenemos tiendas en Bélgica y Suiza, Moscú, Kuwait... El 50 % de nuestro volumen de negocios procede del extranjero.
 
¿Cómo lo explicáis?
Por el saber hacer de estilo francés que tan atractivo resulta y también porque no hay demasiadas marcas para niños en esos países. Nuestra fortaleza es nuestra calidad, porque un zapato mal diseñado no se puede hacer pasar por bueno. Una prenda puede no estar perfectamente cortada, pero un zapato tiene que ser impecable. Los actores Ben Affleck y Jennifer Garner suelen ir en Nueva York a Petits Chapelais, una tienda multimarca donde se venden nuestros modelos. Son clientes de Pom d'Api para sus hijos desde hace mucho. Las princesas de Suecia también nos son muy fieles. Nos complace mucho.
 
Si Pom d'Api tuviera un lema, ¿cuál sería?
Su origen está en una broma, pero nos representa bastante bien. En el departamento de proyectos está escrita la frase de la película de animación Toy Story: «Hacia el infinito y más allá». Es esa idea ir más allá, de pensar que algo no es posible, pero ir de todos modos. No quedarse en lo rutinario con respecto a la técnica y en los logros obtenidos. Estamos muy interesados en ideas de fabricación, siempre nos preguntamos cómo hacer que evolucionen los productos.
 
¿Vuestras direcciones «kids friendly» preferidas?
La primera es el museo que se instalará en nuestras instalaciones con todos los modelos fabricados por Pom d'Api desde 1973, incluyendo los zuecos y las primeras sandalias. En París, las tiendas Bonton y Bonpoint, un brunch en el Coffee Parisien de la Rue de Sablonville en Neuilly-sur-Seine –al lado de la tienda de Pom d'Api– y el Museo de Montmartre.
En nuestra región, el Puy du Fou, las «Machines de l’île» en Nantes y L’Observatoire de Tadashi Kawamata en Lavau-sur-Loire.
 
 
 
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