Ángulos vivos.
Lejos de encajonar la luz, las formas geométricas del aplique Boxie la estructuran, creando un foco suave pero intenso.
Una sola lámina de acero inoxidable, doblada dos veces mediante una meticulosa técnica artesanal, ilumina ahora su hogar. La mano acaricia un acabado muy liso que se distrae ocasionalmente con algunos detalles de latón.
Un sutil juego de claroscuros hace brillar sus paisajes interiores. Tres caras opacas de metal con recubrimiento en polvo enmarcan un sutil velo que libera una luz cálida. Sus rayos atraviesan, por encima y por debajo el aplique Boxie para ofrecerle infinitas posibilidades: con sus tres formatos, puede iluminar un cabecero a dúo, un pasillo o un rincón del sofá. La potencia del diseño y la ligereza del velo se unen en un elegante efecto ping-pong.